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sábado, 10 de julio de 2010

Expectación

Recuerdo que hace dos años, justo antes de la final, puse las manos sobre el teclado para escribir. Como ahora, estaba expectante. Hace tiempo, cuando compraba discos, cuando era la única manera de sartisfacer la curiosidad y la ilusión, los ponía en una estantería, con su plástico protector y los contemplaba un par de días antes de escucharlos. Porque casi siempre se disfruta más de la expectación que de la realización de lo que uno espera, tantas veces decepcionante, tantas veces efímero y de lo que sólo se conserva un recuerdo en el futuro, susceptible de ser deformado indefinidamente. Porque lo importante no son los objetos ni los acontecimientos sino lo que uno siente ante ellos. Y por eso siempre quise prolongar la espera cuanto fuese posible.
Y hoy, otra vez, me gustaría que el partido se jugase dentro de cuatro meses. Pero creo que por cuestiones de organización no será posible. Así que, antes de que ganemos, quiero descargar parte de mis nervios. Y como hablo de disfrutar tengo que referirme a Xavi.
Xavi Hernández, hasta el nombre destila una sencillez que, la mayoría de las veces, incluso resulta perjudicial. A su manera, lleva siendo mucho tiempo el mejor futbolista del mundo, porque es quien consigue que los demás sean mejores, que aporten todo lo que son capaces, como un buen base en el baloncesto. Y todo lo hace sencillo, sin aspavientos ni poses. Su juego se basa exclusivamente en poder combinar con los demás. Recibe el balón, gira sobre sí mismo, busca y encuentra el lugar y el momento adecuado. Una y otra vez, un año tras otro. Individualmente no destacaría, pero demuestra que aunque haya que correr, saltar y golpear el balón, al fútbol, como todo en esta vida, se juega con la cabeza.
El último día, el último partido, tan sólo se trata de ganar, como sea. Pero es verdad que, en general, el camino suele ser más importante que la meta. No se puede negar que, aunque a veces no se consiga, hay que divertirse y hacer disfrutar mientras se intenta ganar. Si no, no merece la pena. Así que espero que el que fue el mejor jugador de la Eurocopa, el motor del Barça durante tantos años, que será el jugador de campo con más partidos en la historia de la selección, sea reconocido también como el mejor del mundo y del Mundial y me encantaría que marcase él el gol de la victoria. No es probable, pero no descartemos que le pueda dar también un pase a la red. Disfrutemos y mantengamos la expectativa, por el partido de mañana y por los tres o cuatro años que, espero, faltan para que se retire.

jueves, 28 de mayo de 2009

Sublime

Recurro a mi abandonado blog porque estoy solo en esta dulce resacosa mañana y necesito un lugar en el que expresar parte de mi euforia y compartir así el disfrute con algunos que pasan por aquí y que ayer gozaron tanto como yo. Hablo de fútbol, obviamente. Estoy con Vdi en que es una chorrada y que mi vida no va a cambiar sustancialmente porque un equipo gane o pierda. Pero cualquier motivo, por estúpido que sea, es bueno para llevarse una alegría y para disfrutar aunque sea de algo sin importancia. Estuve a punto de escribir ayer y de festejar aquí el partido con anticipo, porque aunque he de reconocer que se me habría quedado una cara de gilipollas desomunal si hubiésemos perdido, este año no hay nada de lo que quejarse sino todo lo contrario. Porque hay maneras de jugar, de ganar y de perder, y ninguna mejor que ésta. Y aunque se trate siempre de ganar, este equipo ha elegido un método en el que parece que la única vía para hacerlo es jugar rápido, llevar el balón por el suelo y atacar sin miedo para que la gente se lo pase bien ese rato en el que se olvida de todo y se dedica a animar a personas que no conoce y no le conocen.
Ayer, como todo el año, se dio todo bien. Todo el día estuve hablando del partido, de lo que podía pasar, de quién iba a jugar y de lo rápido que se pasa todo después de tanto pensar en ello. Pero es que, además de lo que disfrute de ello las horas previas en compañía, el partido se dio perfecto. Por una vez empezamos ganando, y a partir de ahí todo tenía que ser mucho más fácil. Y en la segunda parte, más allá de los nervios habituales, nos dedicamos a celebrarlo por anticipado, porque es de estas veces que sabes que vas a ganar, que es la temporada perfecta y que cuando Iniesta y Xavi tienen el balón pueden estar pasándoselo el día entero, sin que aparezca el guapo cachitas que sonríe para las fotos y se cree que caga por encima del culo. Ya lo he dicho más veces pero, aparte de que Messi me parece Maradona pero sin payasadas ni farlopa, y que Samuel volvió a cerrar la boca a todos los que hemos llegado a dudar de él porque a veces se va la pinza, lo de esos dos magos bajitos es paranormal. Claro, nunca van a ganar el balón de oro. Iniesta tiene ese aspecto insano tan característico, y tengo un amigo que a Xavi le llama Tristón porque parece que tiene siempre cara de pena. No son altos, no son fuertes, no son rápidos, no son agresivos, y ni llaman la atención ni lo pretenden. Lo único que hacen es tocar bien el balón y con eso les basta y les sobra. Y lo hacen tan bonito y tan sencillo que para mí son los mejores que he visto nunca.
Y otro amigo decía ayer: ¿y ahora qué? La verdad es que tiene su miga la pregunta, porque no es fácil encontrar otra vez ilusión cuando has conseguido lo que querías y no puedes hacerlo mejor de lo que lo has hecho. Pero en fin, creo que el ser humano es por naturaleza insaciable e insatisfecho, que cuando colma una deseo hace nacer inmediatamente otro. Así que el año que viene, a intentar repetirlo. Además, siempre nos quedará el recuerdo que, como la expectación de ayer, muchas veces se disfruta más que el propio momento.

domingo, 3 de mayo de 2009

Subidón

No puedo por menos que dejar un vídeo y unas palabras después de lo acontecido ayer. No quiero hacer sangre ni mofarme de nadie porque ése posiblemente es el estilo de otros, yo sólo quiero regodearme en mi propio gozo.
Tengo un amigo que siempre dice una frase muy curiosa: "hay que ser cabrón". Y lo dice porque en esta vida casi siempre ganan (y no hablo de fútbol) los tramposos, los que peor se portan; la mayoría de los millonarios son analfabetos sin escrúpulos y la mayoría de los trabajos de nivel se consiguen empleando los métodos más sucios. Igual es un poco exagerado, pero tan inmunda es esta existencia que los castigos y recompensas se han reservado siempre para una vida venidera porque se sabe de buena tinta que de ésta no podemos esperar mucha ,justicia.


Y aunque el fútbol sea cosa de poca importancia en comparación con todo esto, la mayor satisfacción de ayer no fue la de callar las bocas de tanto prepotente sin motivos para serlo (que también), ni los goles, ni la liga. En realidad, los futbolistas y entredanor no han dicho nada fuera de tono, que de eso ya se encargan los folclóricos periodistas de este país de pandereta. Lo mejor fue que por fin se hizo un poco de justicia y ganó el mejor y el que más lo merecía. Y además, de qué manera. Por fin el que juega al ataque, el más técnico, el que tiene mejores intenciones y mejores jugadores ha obtenido el premio merecido. Lo de Iniesta, Xavi y Messi es definitivamente de otro planeta, Henry se va acordando de cómo se jugaba a esto y Piqué se marcó un partidazo de antología. Y olé por Guardiola, que además de que las féminas nos recuerden siempre lo bien que le queda la corbata, y el chándal, y el jersey de rombos y el cardigan, no ha renunciado a nada y ha planteado el partido como siempre, a jugar, a tocar rápido el balón y a masacrar la portería contraria.
En fin, que si hay algún culé leyendo esto, pues espero que haya gozado tanto como yo éste año, y que no acabe aquí. A ver si hay suerte y el miércoles se vuelven a poner las cosas en su sitio.

lunes, 18 de agosto de 2008

Alquiler de barcos

Ya es hora de lavarle un poco la cara al blog. Es que estoy adicto perdido a la tele y lo más que miro en Internet es alguna página para saber a qué hora ponen lo que quiero ver. Y la verdad es que uno conoce en los juegos olímpicos otras culturas y otros deportistas: ahora mismo estaba viendo a Eduardo Mingas, ayer a Andrés Chocho, y hace unos días al que más me gustó de todos, un chino anfitrión: Li Xiao. Parecen coñas de Gomaespuma o algo así.
Pero aparte de presentaros a este noble gente, como no tengo otro asunto en la cabeza, quiero discutir el temita de la vela de ayer, que fue el único día en que dimos un poco la talla, porque algunos como los señores del baloncesto me están decepcionando de mala manera, aunque esto todavía no se ha acabado. Lo del tenis lo dejo aparte, porque Nadal es un extraterrestre que por suerte se nacionalizó español. Y Gervasio, claro, que es un tío que me encanta y que si no llega a ser por el chino (y porque el chino era chino y los jueces jueces) se hubiera llevado su tercer oro, que no es cosa que consiga cualquiera. Si alguien lo vio, es una de esas cosas que dan cosa. El pobre brasileño, que lo estaba haciendo genial, se tropezó y se quedó sin nada. Y Gervasio decía que nunca había estado tan nervioso, llevas cuatro años entrenando y pensando en una sola cosa y de repente te dicen: "prepárate que sales en treinta segundos". Tanto esfuerzo y tanto tiempo para jugártelo todo en sesenta segundos, o en menos. ¡Qué dura es la vida del deportista no multimillonario!
Pero, a lo que iba: diréis, ¿y qué es eso de la vela? Pues aparte de ser un deporte que debe ser tan entretenido de practicar como incompresible para ver, ayer se convirtió en una extraña práctica de préstamos, con su leasing y su renting. Resulta que ayer se disputaron las regatas con un viento brutal que volcó casi todas las pequeñas embarcaiones, entre ellas la de los españoles que se jagaban la medalla. Y unos señores daneses, que iban primeros, se llevaron tal golpe que partieron el mástil nada más salir. Cualquier otro se hubiera echado las manos a la cabeza viendo con desesperación, cual Carlos Sainz, que se ha quedado sin barquito y que se le ha escapado una oportunidad única. Pero no sólo en el sur tiene la gente imaginación, sino que hay nórdicos con ocurrencias geniales. Estando al lado del lugar de salida pensaron: vamos a acercarnos al barco de los croatas, que ya les han eliminado y a lo mejor nos dejan dar una vuelta ya que nosotros hemos naufragado de mala manera. Y oye, los croatas son de esta gente que se fía de los demás y les dijeron: cuidado no nos lo vayáis a romper, que tenemos que volver con él a casa. Y los daneses cumplieron su promesa y cruzaron la meta con el barco intacto; eso sí, con la bandera de Croacia bien desplegada, como buenos daneses que son. Los españoles no entendían nada cuando vieron a lo lejos al barco que había sido eliminado el día anterior, y menos todavía cuando les dijeron que eran los daneses que les habían quitado la medalla de oro con un barco prestado. Como es lógico, presentaron una reclamación, que se ha debatido durnate largas horas, porque obviamente no hay ninguna legislación clara al respecto, dado que es una coyuntura cuya posibilidad nadie nunca se había planteado. Al final a los jueces les ha parecido estupendo, porque consideran que los daneses no han obtenido ninguna ventaja con el préstamo. Claro, ninguna ventaja, salvo la de poder competir después de quedarte sin tu único barco y con una bandera que, salvo por el rojo y el blanco, no tiene nada que ver con la tuya.

jueves, 7 de agosto de 2008

Espíritu olímpico


Después de este vídeo chorras, que me hace bastante gracia, me pregunto qué sentido tiene lo de la antorcha, que siempre me ha parecido una parida descomunal. Vale que es una cosa simbólica, pero aún así nunca le he encontrado la gracia. Y si se apaga como en el vídeo, ya no es el mismo fuego ¿o qué? La gente está a diez mil kilómetros de la sede de los juegos y ven embobados cómo alguien pasea la antorcha y están flipando como si nunca hubieran visto fuego. No lo entiendo. ¡Es una porquería encendida con gas, no tiene ninguna gracia!
Al margen de esto, por fin comienzan los juegos, el deporte, porque a mí lo de las ceremonias y las parafernalias me parece una pérdida de tiempo y de dinero. Cuestión de gustos. Con premeditación y alevosía me he hecho con un sofá cama que ya tiene su almohada para poder tragarme todo lo habido y por haber. Por eso, estoy ya imbuído por eso que se llama "espíritu olímpico". Dejando de lado lo de espíritu, la expresión es como ese rollo de deportívidad tan típico del que pierde: lo importante es participar, yo ya estoy contento de haber llegado hasta aquí y etc. Me gusta especialmente lo de los diplomas olímpicos, que se otorgan a los puesto del cuarto al octavo, que premian a los que han estado a punto de ganar algo y se han ido para casa igual que venían.
Tema aparte es el del boicot, la contaminación pekinesa (que también tiene narices que los habitantes tengan nombre de perro feo), y del pisoteo de derechos humanos sobre el que se puede informar todo el que quiera.
La estrella de los juegos es, probablemente, el atletismo, que junto con la natción y el ciclismo, forman parte de ese grupo de deportes sin pelota que se prestan por ello a la drogadicción. Es cierto que todo tiene su técnica y todo se tiene que entrenar, pero sigo diciendo que montar en bici y correr sabemos todos, y cuando hay una pelota o balón de por medio entra en juego la habilidad, y creo que de momento no hay droga que te permita ganar a Federer o meter cinco tripes seguidos. Y, recordando aquel extraño monólogo, hay que decir que es sospechoso que el ciclista más famoso se llame Perico, y que de vez en cuando se te acerque uno por la calle y te diga eso de: "psss... ¿Quieres una bici?" El ciclismo es el rock and roll de hoy, y no entiendo por qué a unos yonkis los detienen y a otros les cortan las calles para que se paseen. Y ya de los de halterofilia casi mejor no digo nada.
Pero tampoco me quiero sobrar. Bueno, un poco sí pero no mucho. En el fondo me da pena, porque hay gente que es un poco lerda y cede ante las presiones y los entrenadores sucios. Y me da más pena la gente que lo confiesa, como Marion Jones, y encima se come luego la mierda más grande cuando van todas igual de puestas que ella. Y hay que recononcer que gente que entre ocho horas todos los días por un módico precio merece bastante respeto.
Dentro del espíritu olímpico no puedo perder la ocasión de mencionar a mi amigo Ronaldinho, esa sombra disfrazada de futbolista. Porque aparte del negocio que van a hacer los after de Pekín, me molesta especialmente la gente que, por una alarmante falta de facultades, se arroja a la piscina cada vez que siente el roce del viento en su resacoso cuerpo. ¡Por lo menos drógate, pídele algo a los ciclistas y a lo mejor das menos pena!
Ya está, me apetecía cebarme un poco porque soy mala persona y no tengo espíritu olímpico, yo sólo quiero que ganen los que me gustan y si lo que quieren es particpar que se queden en casa viendo la tele. En realidad me encantan porque soy un consumidor de deportes sin medida y con los juegos, como mucha gente, veo cosas que no vería en ninguna otra circunstancia, porque igual me sorprendo a las cinco de la mañana viendo doma y esgrima y eso muy normal no es. Pero también hay cosas que nunca veo, como el voleibol, el hockey hierba o la gimnasia, que me parecen muy entretenidos y lo disfruto. Aunque reconozco que tengo especial interés en el tenis y en el baloncesto. A ver qué tal se nos da la conquista de medallas, esperemos que bien. Así que nada, que ustedes lo disfruten a pesar de los horarios. A los que sean frikis deportivos como yo, les espera una buena maratón.

lunes, 7 de julio de 2008

No hay otra palabra más que "amazos"

Yo que soy un consumidor compulsivo de deporte por televisión, no puedo por menos que escribir hoy un poquito sobre ese maravilloso deporte que es el tenis. En mi espíritu solidario, colectivo y de trabajo en equipo, bendigo a aquel que inventó los deportes individules, en los que la gloria y la miseria son para uno solo, en los que no tienes que agradecerle nada a nadie, ni echarle la culpa, ni puedes aprovecharte de las virtudes de otro. Además, siempre está bien, como me han sugerido por aquí, hacerle un hueco a algún deporte aparte del fútbol. Aunque yo me debo al snooker; el único problema es que no tengo claro que sea un deporte.
La verdad es que es demasiado fácil sumarse a la victoria de otro y dedicarle precisamente hoy unas palabras a Rafa Nadal, así que no voy a extenderme mucho con él, porque prefiero brindarle la entrada al perdedor, si es que se puede llamar así a Roger Federer. A pesar de ello, quiero expresar también mi admiración por Nadal, que es capaz de sorprenderme cada vez que le veo jugar, bastante a menudo, por cierto. Me pareció impresionante el primer año que alcanzó la final de Wimbledon y estaba convencido de que no volvería a repetirlo. El año pasado lo hizo aún mejor y estuvo a punto de dar el sorpresón. Este año ya tenía más claro que se la jugaría con el amigo Roger, y ha mejorado tanto que se le veía con opciones serias. Reconozco que me sulfuró un poco cuando perdió un punto de partido con su saque en el cuarto set, por su obsesión de jugar el 90% de las bolas al revés de Federer. Pero al final, como físicamente es una bestia parda y tiene más pelotas que nadie, lo consiguió. Supongo que ya está bastane claro que es el mejor tenista español que ha habido, y creo que el mejor de la historia en tierra batida.
Pero, como digo, merece unas palabras Roger Federer, que, aparte de ser el mayor talento que ha parido madre (con permiso de Ronnie O'Sullivan), me parece, por encima de todo, un señor. Comentaba viendo el partido que me parece increíble que él y Nadal se lleven bien. Yo, si estuviera en su lugar, odiaría al otro con todo mi ser y le partiría la raqueta en la cabeza a la menor oportunidad. Pero Nadal es un tío decente y Roger es el mejor deportista que he visto nunca, en todos los sentidos de la palabra. No voy a decir nada de su saque, ni de la derechas más brutal que ha habido en el tenis (y es que el miedo de Nadal tiene su porqué), ni de su revés a una mano, ni de lo que más me gusta, que son las voleas más exquisitas que he visto en mi vida. Todo eso es evidente, es un mago. Y yo no he visto a Borg ni a Santana, ni a los que jugaban con pantalón largo y raquetas de 6kg, pero no me hace falta, él es el mejor y punto. No sé si alguien recuerda o ha visto algún reportaje de los inicios de Federer; tenía cierta mala uva, gritaba, tiraba raquetas al suelo y esas cosas que hace la gente con sangre en las venas. Pero un día se levantó y se dio cuenta de que para ser el mejor tenía que comportarse como tal. Así que se transformó en un maestro Zen, que no gesticula jamás y a veces termina el partido sin empezar a sudar. Cierto que ayer, cuando acababa el partido, pidió al árbitro que le dijera algo a Rafa, presa de la desesperación al ver que iba a perder en su terreno. Aunque también hay que decir que lo de Nadal es para mosquearse: bota la pelota, sácate el gallumbo, sécate la cara, vuelve a botar....
Pero, a pesar de estas cosillas, fruto de la tensión de la alta competición, me parece que el señor Roger es un ejemplo en todos los sentidos, acostumbrados como estamos a ver a señores que se tiran a la piscina y a tramposos de todos los modelos y colores. Me impresionó la sonrisa y hasta las bromillas que hacía con el público después de haber perdido un partido tan importante, junto con la oportunidad de batir muchos records, que sin duda habría logrado superar con creces de no ser por Nadal. Y cuando lo lógico sería un pique del tipo Lorenzo-Pedrosa, se aplauden; y Federer es capaz de aplaudir a quien le está haciendo la vida imposible, a quien le ha ganado ya doce veces y amenaza con quitarle el puesto. Pero para mí es el mejor de la historia, primero, obviamente, por su tenis, pero también porque da una lección cada vez que pierde un partido, aun ieniendo motivos suficientes para ser un soberbio y un baboso, como muchos otros. Pero un señor tan elegante en la pista, que consigue que el tenis parezca un deporte tan sencillo, no podía estropearlo con chulerías ni faltas de respeto. Está claro que hay que ser competitivo, pero el señor Roger nos ha demostrado que se puede ser así con elegancia. Con la tensión del momento, ayer hasta le insulté: yo sí soy un rastrero y por eso le admiro tanto.
Acabo con esta foto, porque me parece genial ver sus sonrisas sin saber ni siquiera quién ganó. ¡Y qué más da!

domingo, 29 de junio de 2008

¡¡¡A la fuente!!!

Después de cumplir con mis pertinentes deberes, ya me puedo ir de vacaciones con la conciencia algo tranquila, e incluso atender el blog algún rato, que ya era hora de que le lavase un poco la cara.
Y no sabía muy bien sobre qué escribir, pero siendo el día que es lo tengo bien claro.
Tengo que reconocer que soy bastante más futbolero que patriota, aunque no sé cuál de las dos cosas me parece más ridícula y mayor expresión de las cosas tan ridículas que es capaz de crear la mente humana. Pero como no me apetece ponerme a discutir del tema con nadie, mejor me dedico un poquito al fútbol.
En realidad, es un deporte que puede llegar a hacerse aburridísimo, lento y espeso, especialmente si no sientes la motivación que dan las ganas de que gane un equipo y no otro. Por eso yo sólo suelo ver los partidos del Barça, porque aunque últimamente han sido un coñazo supino, por lo menos lo veo con cierta emoción, ya sea con la alegría de ganar o con la rabia de la desidia, que sólo se libera cagándose en la madre del rey de los Nazgul, ese espectro que lleva por nombre Tierry Henry, porque Ronaldinho está tan sumamente acabado que no merece ya ni un trist comentario.
Pero claro, detesto ver un partido en los bares porque siempre, estés donde estés, habrá algún madridista, pues este es un país plagado de merengones. Incluso en mi casa, lo normal es que unos quieran que gane un equipo y otros que se estrelle el avión en el que viajan o que padezcan una incurable plaga leprosa (suelo ser yo, que amo a todos y cada uno de los seres humanos).
Pero ahora, por primera, y probablemente última vez en a vida, todos vamos con el mismo equipo, y hay que reconocer que tiene una gracia especial. Así que esta noche volveré a la sede oficial pizarralera de la Eurocopa para contagiarme de la locura colectiva y dañar irreparablemente mi garganta. Hemos hablado de un día como hoy muchísimas veces y tengo unas ganas locas de que por fin ganemos algo y enloquezcamos todos a una.
Pero quiero dedicar unas palabritas a mis favoritos, así como rogar al cielo que algún día le caiga a Sergio Ramos un ladrillo enl cara cuando mira al cielo mientras suena el himno.
El primero, nuestro amigo Xavi, ese titán de 35 kg de peso, que tiene un toque y una visión de juego que hace de las delicias de nuestro amigo Joakín (aunque ahora se ha aficionado a Senna por otras razones), quien asegura que no ha perdido más de tres balones en toda su carrera. El caso es que a mí que no me cuenten milongas, ni Cesc Fábregas ni la madre que lo trajo, aunque el otro día por fin hizo un partido decente; cuando este señor está bien, como ahora, mueve al equipo mejor que nadie, y este año encima le h dado hasta por meter goles, como el del otro día; y tengo que reconocer que ha sido el que más he gozado de todos los que hemos metido, por ser gol suyo y pase de Iniesta. ¡Qué grande eres enano!!!! Aunque el de Güiza me pareció un chicharro, ¡qué ganas le echas desgraciao!
También siento predilección por el dulce, el sweet Iniesta. Una vez oí a Valdano (el rapsoda, el juntaletras) que Iniesta puede motovar a cualquiera a jugar al fútbol: no es alto, no es fuerte, no es rápido, no es agresivo y hasta está paliducho. Pero sólo con el toque de balón que tiene es uno de los mejores centrocampistas del mundo. ¡Eres un mago sweet! Aunque mi madre te llame "el vomitao", porque siempre tienes cara de haber echado la pela hace diez minutos. Si os fijáis, sólo juega los partidos de noche, porque la luz del sol podría matarle.
Y por último, ¡tiburón! El Lion King, Carles Puyol, el futbolista más bruto que ha pisado un campo de fútbol. ¿Cómo puede ser semejante tuercebotas uno de los mejores defensas que hemos tenido? Pues porque es una bestia parda. Lo lucha absolutamente todo y no duda en fracturarse el pómulo cn tal de evitar un saque de banda. No sé si alguien se fijó en el cabezazo que le pegó el otro día un ruso, pero era para haberse desmayado. Pues él se levanta, se rasca un poco la cabeza y a jugar. Es el único hombre en el mundo capaz de partirse el Peroné un jueves por la tarde y estar jugando otra vez al fútbol el sábado por la mañana. Siempre se lesiona y siempre juega al día siguiente. ¡Animal!


P. D. Se ruega a los empresarios y a todo aquel que tenga empleados a su cargo que tenga un poquito de corazón y se apiade de ellos dándoles el día libre, o por lo menos la mañana, porque además deben tener claro que las condiciones tan lamentables en las que van a llegar nos perjudican todos.
Y al gobierno de este país llamado España, la petición firme de que se instaure el 30de Junio como fiesta nacional, que ya que tenemos San Juan y la Virgen del Pilar y las fiestas de nacimiento y resurrección de Jesus Christ, bien nos podríamos inventar un San Iker y arreglábamos el asunto.
Ahora sólo espero que no perdamos, porque me tiro por la ventana.