Estaba viendo el Saber y Ganar como todos los días y ha salido una pregunta acerca de un bicho al que llaman "pez luna", cuyo nombre científico es "mola mola" porque se ve que a Linneo se le había acabado la imaginación y ya nombraba los animales con los desvaríos que le surgían.
¿Qué tiene que ver este ser en todo esto? Pues es muy sencillo, porque resulta que puede llegar a pesar tonelada y media y su cerebro no sobrepasa los cuatro gramos. Y luego la mala fama se la ha quedado el pez bobo. Así que el "mola mola" se ha colocado directamente en el segundo puesto de los infraseres más subnormales de la evolución, justo por detrás del "pokero común".
La diferencia más importante entre los dos es que el "pez luna", ignorante de todo, utiliza su cerebro para descubrir lo inútil de su propia existencia. La corpulencia es lo que le hace sobrevivir, pero no hace nada para atacar a sus presas, sólo mastica lo que se le mete en la boca y no tiene ningún mecanismo de defensa; ni siquiera intenta huir cuando le atacan.
El pokero común, por el contrario, tiene en mucha estima su vida y la de sus semejantes y considera que debe luchar por ella aun cuando nadie, salvo él mismo a 250 por hora sin cinturón, la ponga en peligro. La naturaleza, por suerte, se sirve de un mecanismo autorregulador, tan fascista como efectivo, gracias al cual los más débiles, que en este caso son los más subnormales, se extinguen impidiendo toda descendencia. Pero, por desgracia, en zonas como en la que yo me encuentro muy a mi pesar, el pokero se reproduce por esporas, poniendo en peligro las reservas de colgantes de oro, cabezas de Cristo y agua oxigenada (para las mechas). La suerte ha querido, sin embargo, que muchos mueran de inanición, al emplear todos sus recursos en el guapísimo alerón del coche y los tatuajes de Camarón. Aparte del pantalón del chandal, los reconoceréis por un peinado a modo de corona, un casco alrededor del codo cuando va en su moto y expresiones típicas como "¡chacho, chacho!", "damun cigarro", o "ándate al loro conmigo".
Últimamente se da la circunstancia de que una subespecie del pokero común, el jicho salmantino, se dedica a tocarme las pelotas adelantándome a 120 por hora a 50 metros de un semáforo en rojo y ponerse en el medio cuando voy tranquilamente por el carril bici, teniendo que apartarme para no acabar con su miserable existencia de una leche que bien merece. Por eso, y como los procesos de la naturaleza son demasiado lentos, quiero pedirte desde aquí pokero, si te llega la inteligencia para meterte un destornillador entre ceja y ceja, suicídate que será lo mejor para todos.
El del vídeo también es un poco monger, pero enseña verdades como puños.
Mi consejo de hoy: nunca adelantes un coche amarillo porque lleva siempre un pokero al volante y volverá a por ti para devolverte el adelantamiento. Además, el muy bujarra lleva también un bate en el maletero por si tiene que pararse a hacer el gallito delante de los infraseres de sus amigos y su novia, que preferentemente se llamará Jenny o Vane.
jueves, 19 de marzo de 2009
Pokero común: suicídate
jueves, 18 de septiembre de 2008
Casera asquerosa: suicídate
Como decía ayer un amiguete, hay cosas y situaciones que generan tal estado de ira que a uno le salen las bolitas de rabia en el cuello como a Homer, para evitar que estalle el cuerpo entero. Pues esa es justo la situación en la que me encuentro ahora mismo. Y necesito desahogarme de alguna manera, porque me veo sometido a un nivel de estrés poco habitual para mí, acostumbrado a que el momento de máxima tensión sea cuando no encuentro el mando de la tele.
Os pongo en situación, porque esto no va sobre gaseosa en mal estado: digamos que en dos semanas me marcho de viaje al extranjero para pasar un mes. Estoy buscando piso por Internet y hace unos días que he encontrado uno muy bueno, en principio una habitación para compartir, a un precio que vamos a llamar razonable, y en una zona que me viene muy bien.
-Total, que email para abajo email para arriba, quedamos en que yo dejase la mensualidad y la fianza en depósito para recogerlo allí y dárselo en mano.
-Pero cuando lo hago, de repente surge un problema con su abogado, porque para una mierda de mes que me voy lo quere hacer todo muy legal, para que no nos llevemos a confusión.
-Su abogado le ha dicho que es muy poco dinero y que debería pedir más del doble de lo que me habia dicho en un principio.
-Le contesto, y por supuesto le digo que eso no era lo que yo creía ni lo que habia visto, porque si ese hubiera sido el precio desde el principio, a mí no me habría interesado, porque yo sí tengo pensado seguir viviendo y necesito dinero para poder hacerlo.
-Y como todo esto va en lengua extranjera, que digamos que no domino demasiado, ella me vuelve a contestar y me dice: "No, no, no me has entendido. Lo que mi abogado necesita es comprobar que tú tienes liquidez y que todo está en orden y no me voy a retrasar en los pagos y esas cosas".
-Aquí ya mi nivel de ira se va incrementando progresivamente hasta acercarme a la necesida de golpear algo. Respondo, con la mayor educación que puedo y le digo: "pero subnormala, si ya está en deposito el dinero y te lo voy a dar en cuanto nos veamos, siendo sólo un mes, ¿cómo me voy a retrasar?. Retraso aquí sólo hay uno y yo sé bien cuál es.
-Y ella: "no, es que mi abogado me ha dado razones, y dice que hay que estar seguro de que tienes solvencia..."
-Mire señora, o chica, o fronteriza, si tengo el dinero que te tengo que dar, a ti te puede importar muy poco si me paso un mes sin comer o si tengo que caminar todos los días descalzo por la calle. No es un alquiler de un año, así que no creo que tenga que enseñar mi dinero para que tú lo veas. Hablas con tu abogado y le cuentas la película, pero esto me parece absurdo.
-Cuando se lo he dicho siete veces y ve que no estoy dispuesto, me ha mandado hace un rato un email y me dice que claro, que como las otras habitaciones no están ocupadas, pues ese dinero sería por estar solo en el piso, pero bueno, que si puede ser deje el dinero también en depósito y cuando lo recoja allí pues ya hablaremos y lo solucionaremos, pero que allí es normal pagar un dinero extra por llegar a un acuerdo.
-Y ahora estoy aquí, pendiente de escribir con serias dudas sobre mi mensaje. Lo que me viene a la mente es: hijadeputa, a ti te ha dicho tu mierda de abogado que puedes sacar más dinero y me estás vacilando y contándome cada vez una milonga diferente para ver si me sacas más pelas. Eres una sucia que, por supuesto, se aprovecha de la distancia y de la confianza de la gente que no tiene otra manera de encontrar alojamiento. Así que creo que me voy a poner a traducir todo esto para hacerle ver lo bien que me parece todo. Lo suavizaré un poco porque tampoco gano nada insultando a la gente, pero ya que estoy aquí no quiero perder la ocasión de clamar a los cuatro vientos que tienes un jetómetro de aquí a Japón y que de mí ya no te ríes más. Siempre suele haber problemillas con los caseros o inquilinos, pero la verdad es que esto no me había pasado nunca.
Por tu extraordinario comportamiento, deseo pedirte que pongas fin a tu existencia por medio de una ingesta indiscriminada de deliciosos mejillones en escabeche hasta que te ahogues en tu propia baba avinagrada: suicídate, please.
viernes, 25 de julio de 2008
Inglés hooligan: suicídate
Ahora que tengo tiempo y la alergia me castiga con un infierno de infinitos estornudos, es el momento perfecto para poner las manos encima del teclado y empezar una nueva sección con toda la ira que requiere. Hace tiempo que Estatua me insta a descargar toda la furia que llevo dentro y a desahogarme por vía internauta, dado que todos tenemos por naturaleza un don: unos pintan de maravilla, otros son geniales en matemáticas, y yo tengo una ilimitada capacidad para el odio, gracias a la cual, lamentablemente, no me puedo enriquecer. Ya digo que no tenía intención de meterme con nadie, pero lo voy a hacer con el propósito de reíme de mi propia desidia, y además voy a escoger un tema que ya tenía pensado y que ella ya ha comentado brevemente; concretamente los ingleses del FIB.
Aunque antes quiero explicar el motivo del título de este bonito apartado. Y no es otro que una bonita pintada que se encontraba hace algún tiempo enfrente del portal de su señora madre y que por motivos que desconozco fue cuerlmente borrada. El caso es que algún quinceañero ultrarrevolucionario de estos que te reparten papelitos del Che y de Bakunin y no saben ni quienés son, debió escribir este maravilloso lema: "Empresario no eres necesario: suicídate". Y como probablemente el padre del que lo escribió tiene una empresa que le da de comer, dejaremos el asunto porque lo que realmente me encandila es esa segunda persona del singular del imperativo que pide amablemente que acabe con su vida. Y yo me voy a unir de cuando en cuando a su petición, porque hay veces que no puedo por menos.
Inglaterra, ese maravilloso país al que no tardaré mucho en regresar. ¡Qué bonito y qué hermosas gentes las que alberga! Y lo digo de verdad, porque no hay nada mejor que ese inglesito con toque de mayordomo que siempre tiene el "please" y el "thank you" en la boca, que se levanta cuando alguien entra en la sala, toma el té y se quema cada vez que los rayos de sol entran en leve contacto con su delicada piel. Espléndido.
Ahora bien, por el poco contacto que he tenido con la gente de estos lares, soy capaz de distinguir una segunda especie compuesta por lo que vamos a llamar "inglés hooligan", que gusta de venir por tierras hispánicas a dejar sus exquisitas libras en comida y bebida sin medida, siendo el 99% del género masculino. Características principales: jarra de cerveza en mano, descamisado siempre que le sea posible, gritando a la mínima ocasión y profundamente marrano. Los de esta subespecie que yo he visto tienen la particularidad de crear lo que yo llamo tribu de los pies
negros, porque les encanta el clima ibérico y no hay necesidad de ponerse unas tristes zapatillas pudiendo pisar tierra y cristales.
¿Y a qué viene en concreto tanto malestar, cuando no me importa lo que hagan con sus vidas? Pues aparte de que me irrita que no entiendan la función de un contenedor de basura, el domingo tuve una experiencia novedosa en mi vida: me sentí árbitro, me sentí Mejuto, me sentí Rafa me cago en mi madre cuando una lata de Red Bull impactó contra mi cabeza gracias a uno de los muchos ingleses hooligan que tienen a bien arrojar sus bebidas enlatadas y sus litros, quiero pensar que de cerveza.
Por eso, como la vida es un don que se obtiene y se pierde con la misma facilidad, voy a pedirte inglesito, desde este rincón del mundo que te suicides y te hagas un favor. Gracias.

