La falta de atención me ha llevado a cometer un error. El amigo Farma, a quien llamaremos así para conservar su anonimato (aunque quizá debería hacerle publicidad a ver si le contratan en televisión o algo y nos saca de pobres), me ha advertido de que el tal medicamento para las retinas no es ciclojopléjico sino ciclopléjico, tal como corrige Google si se presta un poco de atención. Y la corrección me ha enseñado dos cosas: una mala, que soy una empanadilla humana y mi cerebro entiende lo que quiere y lo que le conviene; y una buena, que ciclojopléjico, definitivamente, no significa nada. Así que me voy a atrever a dar una definición, muy apropiada para todos aquellos que participaron en la invención de tan absurda palabra: "individuo cuyo estado mental, no siempre transitorio y de causa desconocida, le impulsa a un comportamiento profundamente anormal, comunicándose por medio de palabras, gestos y sonidos difícilmente comprensibles para seres con un mínimo uso de razón". En concreto, algunas subespecies tienen especial predilección por hacer el gilipollas cada vez que les enfocan con una cámara de fotos. Ejemplo:
miércoles, 16 de abril de 2008
Breve corrección
lunes, 7 de abril de 2008
¡Qué atrevida es la ignorancia!
Pues sí. Me disponía yo a dar la bienvenida a todo el que acceda a este lugar virtual para perturbados de todas las clases buscando mi blog, ciclojopléjico, en Google, cómo no. Y la cuestión es que quería que esta primera entrada sirviera para explicar a qué viene un nombre tan extraño. Como estaba poco ocurrente pensé, y con ayuda, en un nombre que no significase nada. Y recordé una circunstancia ya bastante lejana, en la que me encontraba con otros retramentas de mi nivel y todos en unas condiciones físicas y psíquicas que es mejor no mencionar. Estábamos tirados en la playa de Salou, cuando a alguien se le ocurrió que sería gracioso inventarse palabras. Y de entre las muchas subnormalidades que salieron de nuestras bocas, cuatro palabras se fijaron para siempre en nuestras débiles mentes: farrupio, cornúpeta, estrómpeto y ciclojopléjico. Menos la primera, yo creo que no se dijo ni una sola que no fuera esdrújula. Y de verdad que nos las estábamos inventando, o eso creíamos, porque al poco descubrimos que cornúpeta dícese de todo animal dotado de cuernos (y no pienso hacer chistes sobre esto) y, por antonomasia, del toro de lidia. Igual nos traicionó el subconciente, porque es muy traicionero, y ya se lo habíamos escuchado a Matías Prats padre en el Nodo o algo así, narrando la fiesta nacional.... Pero lo del ciclojopléjico no creo que nadie lo hubiera oído, sobre todo porque no estaba por allí nuestro amigo el farmacéutico, que es un tío muy cultivado y conoce palabras muy extrañas.
A lo que iba, que he buscado en google mi propio blog y la primera entrada que veo dice esta obviedad: "El ciclopentolato, como su nombre lo indica, es un ciclopléjico". Este es un blog cultural, y para muestra un botón. Hoy podréis decir que habéis aprendido algo sobre el ciclopentolato, por lo menos a pronunciarlo. Y no acaba aquí la cosa, porque hay quien se ha dignado a ofrecernos una definición precisa: "Fármaco utilizado para dejar al ojo en una situación de reposo o “no acomodación” de manera que podamos obtener un valor objetivo del estado refractivo del mismo. Se instala de forma tópica y los más utilizados son: atropina, homatropina, ciclopentolato y tropicamida". Yo, con vuestro permiso, voy a seguir fingiendo que no significa nada, así soy mucho más feliz.

