lunes, 17 de agosto de 2009

Carta a Saber y Ganar

Vuelvo de vacaciones (otra vez) y retomo las rutinas porque, como siempre dice mi hermana, soy un animal de costumbres. Entre las muchas que cuento, una de ellas es sentarme en el sofá después de comer para ver ese programa-concurso ya clásico. Como cada día, hoy expreimento las mismas sensaciones y vienen a mi mente los mismos comentarios cada vez que lo veo. Así que desde aquí quiero enviar esta carta a los señores productores, realizadores y demásgnte importante de ese saco roto en el que se despilfarra ridículamente el dinero del contribuyente más conocido como televisión pública.
Estimados señores:
Me dirijo a ustedes como fiel telespectador que sigue su programa con atención desde hace ya unos cuantos años. Mi intención es simplemente la de comunicarles mis sensaciones, en la idea de que alguien más las compartirá probablemente. El formato del programa me parece correcto; hay cosas que obviamente cambiaría, pero no es de mi incumbencia teniendo en cuenta que el consurso funciona y lleva en antena tantos años. Sin embargo, dada la sencillez del mismo, es extraño comprobar la presencia, no de uno ni dos, sino de tres particulares presentadores, siendo así que probablemente no es necesario ninguno de ellos, sino que con una voz robótica que leyera las perguntas todo sería mucho mejor. No quiero encenderme, pero creo que una máquina de tabaco haría mejor el trabajo de estos tres grandísimos profesionales.
La magnífica Pilar, que plantea interrogantes que hasta los más inútiles primates contestarían correctamente, desempeña un papel, cuanto menos, dudoso. Como contribuyente, me pregunto si sería posible ver la factura en la que se detalle lo que esta señora cobra por segundo, pues (por suerte) nunca aparece más de dos minutos en pantalla, y generalmente haciendo un ridículo al nivel de Anne Igartiburu. No es por ofender, pero intuyo que esta señora hace las mejores felatio de la historia de la televisión. Al menos a mí me parece la explicación más verosímil.
El invisible Juanjo Cardenal parece tener la misión de dar por saco al concursante haciéndole perder tiempo con sus (cree él) ingeniosos comentarios. Lo que más me carga de esta persona es que se hace llamar "sabio" y corrige a concursantes que son auténticos máquinas-empollones eruditos-sin-amigos-porque-de-pequeños-no-salían-de-casa, cuando en realidad es un baboso cuyo único comentido es leer las letras de una patalla, cosa que podría hacer un mono un poco listo. Así que de mi parte, si son tan amables, le transmiten el siguiente mensaje: "Baja tú, payaso, y respondes sin leer a ver si eres tan listo, ¡pedante de los cojones!".
Por último, Jordi Hurtado, el gran Jordi, que claramente debe ser hijo único, porque si hubiera tenido un hermano le habría matado a collejas haciéndole ver que sus gracietas no le gustan ni a los jubilados que se descargan las temporadas de "Escenas de matrimonio". ¿Por qué siempre que hay una referencia a un país en una pregunta tiene usted, señor Hurtado, que imitar su acento generando inmediatamente una buena dosis de vergüenza ajena en el concursante? ¿Tan pelotas son los becarios del ente público que se ríen de tan lamentables chistecillos? Confío en que no. Es un concurso, no un programa de humor, así que no obligue a los concursantes a saltar, bailar y hacer el memo de la manera en que usted lo hace. Quizá ellos, con buen criterio, no se crean graciosos.
Si otro particlar, y deseanso que hayan tomado nota de las opiniones de un telespectador, me despido atentamente. Gracias.
P.D. Un saludo para Pilar

1 comentario:

Moisés Márquez dijo...

Creo que tu lo que más ganas tienes es de saber si Pilar es tan experta en la materia que le atribuyes ;P